Os presentamos el disco del año. El único grupo que actualmente puede sorprendernos es Muse. Cuando todo parecía indicar que seguirían un camino cercano al new-metal (véase In Your World, Dark Star y en mayor medida Stockholm Síndrome), se sacan de la chistera una docena de canciones totalmente alejadas de ese registro que ponen los pelos de punta.
Tras una Intro de unos pocos segundos Absolution se abre con Apocalypse Please, que evoca aquel ambiente caótico que ya se mostraba en Origin of Simmetry (this is the end of the world).
Continúan las referencias apocalípticas en Time is Running Out, de marcado espíritu antibelicista y que ponen el listón del disco muy alto. Sin embargo canción a canción vemos que el ritmo no decae, y a pesar de que se incluyen medios tiempos como Sing For Absolution y Falling Away With You seguimos descubriendo un mundo nuevo en cada tema.
Quizás el pequeño inconveniente que tiene el disco (además de su portada) es la canción que cierra, Ruled by Secrecy, que no acaba de pegar con el resto. Desde luego con el solo de guitarra en Thoughts of Dying Atheist el último tema queda en anecdótico.
Que Mathew Bellamy es un genio ya nadie puede discutirlo. Sus inicios fueron muy cercanos a Radiohead, pero poco a poco ha buscado su propio camino. Y mientras que los de Oxford siguen perdiendo crédito en cada disco, Muse siguen ganando enteros. Y es que el paso que separa Blackout de Butterflies and Hurricanes no está al alcance de muchas bandas en estos momentos.
Por último me gustaría saber qué hubiese pasado si Absolution no se hubiese remodelado tras la guerra de Irak. Yo apostaría a que sería igual de bueno.