Usando una pequeña regla podemos juzgar cualquier disco. En mi caso un buen álbum ha de tener el 50% de canciones de calidad. Si el trabajo que hemos de juzgar es del señor Morrissey y ese porcentaje se supera con creces el resultado no puede ser otro que el de una obra excepcional.
Escuchando Irish Blood, English Heart notaba que todo había cambiado desde el Maladjusted (lo cual no era muy difícil). La confirmación llego con I Have Forgiven Jesus para ser posteriormente rematada por First Of The Gang To Die. Flechazos Smiths de nuevo directos al corazón que pensaba que no volvería a oir.
Las letras son otro de los platos fuertes. Letras que recomiendo releer una y otra vez (The World Is Full Of Crashing Bores un claro ejemplo) y que están llenas de reivindicaciones irónicas en contra del cinismo de la gente y de los políticos en especial ("Where the President is never black, female or gay”).
Morrissey es un divo. Un loco que lleva un séquito de 19 personas con él a cada concierto (incluido su peluquero personal). Y así es su papel en esta vida, ser un extravagante que ilustra nuestra vida con temas inolvidables. Y yo ahora mismo, escuchando Come Back To Candem, me río de todo aquel que adora el retrato de Kurt Cobain cuando en su lugar debería haber otra foto. Bien por Morrissey.