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X

El plato se le calló de las manos, en ese momento entraba yo en la cocina. Una cocina que en mi muerte había visto, era pequeña y muy oscura pues carecía de ningún tipo de ventana y la luz era de bajo voltaje. Situado en frente al fregadero estaba X intentando terminar de fregar los platos, me quedé observando y vi como su cara arrugada con huellas de desesperación y de cansancio, se agachaba y cogía uno de los pedazos mas grandes del plato con la mano derecha mientras que con la izquierda intentaba mantenerse derecho. Las lágrimas comenzaron a surcar sus mejillas primero como un orvallo, después consiguieron enrojecer la cara de X hasta que casi no se reconocía la expresión de sufrimiento que lo caracterizaba. Se clavo el trozo de plato en el corazón, o lo que el pensó que era el corazón, de forma violenta; y comenzó a brotar algo de sangre por su camisa, pero aun así no consiguió mas que hacerse un corte de unos pocos centímetros de profundidad. La ira se reflejaba ahora en sus ojos, tintes de ira navegando en el mar de la desesperación, ni la calma del valium podría borrar de sus ojos esta tempestad. Probó de nuevo pero esta vez escogió la muñeca, la miro y comenzó a deslizar el trozo de vajilla de forma lenta pero haciendo mucha presión, mientras sus ojos se achinaban de dolor y por su boca salía espuma del miedo que le causaba lo que estaba haciendo; no sabia por que estaba cometiendo estos actos solo lo hacia. Al ver que la sangre corría por su mano y que lo mas que conseguía era ensuciar el suelo con ella; probo a hacer lo mismo en la otra muñeca, pero el temblor que tenia en su miembro izquierdo y la falta de agilidad del mismo, solo consiguieron abrir en canal su brazo.

Desde que comenzara solo habían transcurrido 10 minutos que a X le parecían por lo menos media docena de platos por limpiar. El dolor inundaba sus sentidos, y al ser un pinchazo crónico comenzó a hacerse soportable hasta cierto punto, pero la impaciencia por que terminara todo aquello antes de que llegara nadie, hizo que volviese a hundir el filo mortal cruzándose el rostro, recorriendo primero un ojo del que perdió la visión mientras el liquido ocular se esparcía por su cara; luego atravesó el cartílago partiendo en dos su nariz y finalmente después de separar la pieza de su cara la clavo de forma violenta en el otro ojo tirándose contra el mármol del suelo tratando de incrustarlo mas profundamente con la esperanza de que le llegase al cerebro (desventajas de no haber estudiado en su vida).

La puerta se abrió, los chillidos que el no percibía se transformaron en sirenas de ambulancia y por ultimo en el silencio del hospital. Al salir de allí aquel silencio continuó, su cielo se hizo negro, y los olores no volvieron a pasar por sus fosas nasales.

Cuando se encontraba a punto de casarse con una enfermera del hospital gorda y nauseabunda pero con una voz melosa y gran corazón recubierto de grasa; un coche lo atropelló, lo arrastró 100 metros y finalmente fué a parar puente abajo, por un túnel con una luz final camino de la descomposición. ¿Ves la energía que emite la bombilla? Es X


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Autor: Rocío M.M.
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