Si al mecer las campanillas de tu balcon;
sientes por el aire,
vago rumor;
contempla bien querida, mi variada exhibicion.
Brisa doliente;
formada con fulgor,
y que al estar llegando,
se pierde en la flor.
Jiron de vapor,
que del lago se forma,
prontamente tomando fuerza;
para ya su obvia eliminacion.
Ola inmensa;
que viene a morir sobre una playa,
y en ella hay ilusiones,
!y puras lagrimas!.
Nota de laud,
que a un mismo tiempo dedos de muerto la arranca;
y que se sabe ya,
que el dolor aun en la muerte se levanta.
Con cuanto honor cuento;
que al poner empeño,
el triunfo se me reduce;
como un beso cuando estalla, pero en un sueño.
Urde Buenos Aires,ciudad mia;
que te quiero tanto,
sea usted mural de llanto,
en mis puros ocasos.
Tus pupilas ya centellean;
tu corazon se dio cuenta,
el eco confundio,
!es mi interior!.
Castigo, a mi infamia impia,
castigo a mi honor;
la voy a amar ahora,
y aunque me lleven alla, igualmente se escuchara mi lejana voz. |