Y ahora;
parece la vida rendirme sentencia,
desde esa puerta he visto los ocasos;
pronta oscuridad de mis humillaciones y fracasos.
Aqui el eterno suspirar me convoca;
en la rienda de la agonia,
en el que el incierto ayer y el hoy distinto;
!parecen iguales!.
Aqui la soledad encima mio se posa;
para mostrarme lo que no hize valorar;
aqui me pasa dulces flores;
lastima que solo las puedo deshojar.
Y la luna brilla;
mostrandome un nombre,
si fuera acompañado todo por el Sol, las flores;
y, !las canciones!.
Aqui el sepulturero;
por fin, me marca el sendero;
donde en la roca dura;
se encuentra mi tumba.
!No me une la valentia ni el acto heroico,
sera por eso,
que el silencio es mi cruz,
y a ella, siempre la amo tanto!. |
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| Autor:
Rodrigo Matías Díaz
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